miércoles, 28 de julio de 2010

Dal Poggetto!


Querida futura ex esposa,

Te escribo el blog a vos y que lo lean otras personas, en este caso, será sólo accidentalmente. He pensado en los últimos días qué escribirte pero estoy intentando no caer en el trillado texto de feliz cumpleaños en el que le digo al mundo todo lo que te quiero, lo importante que sos, etc. No es que no sea cierto pero te merecés un poco más de esmero. Estuve buscando una foto que nos represente bien pero tenemos la desgracia de salir mal uno o el otro así que decidí subir la peor foto que tenemos juntos, que bien podría ser un afiche de las olimpíadas especiales.

Debés estar todavía durmiendo, seguramente saliste con las chicas a tomar algo anoche o pospondrás el festejo para el próximo fin de semana, tenés mil cosas en la cabeza entre la mudanza, la facu, los proyectos y el trabajo que tanto amás; pero no podés dejar pasar el día más importante del año, leonina, donde se conmemora que finalmente la mesías llegó al mundo, en el hemisferio sur y muy particularmente, a la ciudad de Buenos Aires hace… no importa, un par de años. Yo para festejarte hoy tomé como 70 llamados de los cuales 40 fueron de personas enojadas con la facturación y cada una de esas llamadas me hicieron recordarte, principalmente porque es el día de tu cumpleaños en Nueva Zelandia y es una de las fechas importantes que me perdí este año, junto al bicentenario, la gran reunión de amigos hace poco y los dos años de Mori. Bueno, sí, te extraño, ahí está, lo dije por escrito para que me lo hagas recordar cuando nos volvamos a ver, luego de pegarme por no sólo haberte apartado de tu futuro ex marido, sino también haberte sacado a los otros dos pero ¿sabés qué? Fue importante para el crecimiento de todos. Es el año 10, donde vos finalmente te vas a vivir sola y terminás de meter las materias que te molestan para llegar al título, los chicos aprendieron a convivir manteniéndose vivos (a pesar de llevar 7 meses compartiendo habitación), yo me di cuenta lo que es estar realmente solo en una ciudad al otro lado del mundo, en dos ciudades, para ser exacto. Ya verás que los meses que quedan pasarán volando, pronto estaremos tirados en la cama, mirando alguna película, comienzo pizza, poniéndonos al día, contándonos a quién tenemos que odiar de nuevo esa particular semana o a quién admiramos por esa particular semana, midiendo desgracias laborales, preguntándonos qué haremos el finde. No sé, igual, cómo funcionará eso de ver una película en tu nuevo departamento porque, lo sabés muy bien, la ecuación que nos permitió titularnos “relación especial” incluía a Noemí mirando la peli con nosotros (Por cierto, mandale un beso grande, que ella también cumple hoy años de madre) aunque calculo que te irá a visitar, o la tendremos que ir a visitar a ella.

Criaturita, compañera de aventuras orientales, escritora, periodista, cinéfila, madre de todos los vicios buenos, tenés 24 horas para festejar tu existencia, aprovechalas al máximo. Quiero que salgas a rodar por las ¿colinas? riendo en forma histérica, abrazando una almohada, pensando que la almohada soy yo y, por favor, sacá muchas fotos. O no, si preferís el anonimato pero soplá las velitas y no le cuentes a nadie los tres deseos, ponete contenta porque tenés tres, ya que por estos lares sería uno solo. Te quiero coloquia, feliz cumple.

P.D. foto sacada en la cena festejo por la graduación de la Lic. Lila, vaya uno a saber de qué nos estaremos riendo.

Dal Poggetto!


Querida futura ex esposa,

Te escribo el blog a vos y que lo lean otras personas, en este caso, será sólo accidentalmente. He pensado en los últimos días qué escribirte pero estoy intentando no caer en el trillado texto de feliz cumpleaños en el que le digo al mundo todo lo que te quiero, lo importante que sos, etc. No es que no sea cierto pero te merecés un poco más de esmero. Estuve buscando una foto que nos represente bien pero tenemos la desgracia de salir mal uno o el otro así que decidí subir la peor foto que tenemos juntos, que bien podría ser un afiche de las olimpíadas especiales.

Debés estar todavía durmiendo, seguramente saliste con las chicas a tomar algo anoche o pospondrás el festejo para el próximo fin de semana, tenés mil cosas en la cabeza entre la mudanza, la facu, los proyectos y el trabajo que tanto amás; pero no podés dejar pasar el día más importante del año, leonina, donde se conmemora que finalmente la mesías llegó al mundo, en el hemisferio sur y muy particularmente, a la ciudad de Buenos Aires hace… no importa, un par de años. Yo para festejarte hoy tomé como 70 llamados de los cuales 40 fueron de personas enojadas con la facturación y cada una de esas llamadas me hicieron recordarte, principalmente porque es el día de tu cumpleaños en Nueva Zelandia y es una de las fechas importantes que me perdí este año, junto al bicentenario, la gran reunión de amigos hace poco y los dos años de Mori. Bueno, sí, te extraño, ahí está, lo dije por escrito para que me lo hagas recordar cuando nos volvamos a ver, luego de pegarme por no sólo haberte apartado de tu futuro ex marido, sino también haberte sacado a los otros dos pero ¿sabés qué? Fue importante para el crecimiento de todos. Es el año 10, donde vos finalmente te vas a vivir sola y terminás de meter las materias que te molestan para llegar al título, los chicos aprendieron a convivir manteniéndose vivos (a pesar de llevar 7 meses compartiendo habitación), yo me di cuenta lo que es estar realmente solo en una ciudad al otro lado del mundo, en dos ciudades, para ser exacto. Ya verás que los meses que quedan pasarán volando, pronto estaremos tirados en la cama, mirando alguna película, comienzo pizza, poniéndonos al día, contándonos a quién tenemos que odiar de nuevo esa particular semana o a quién admiramos por esa particular semana, midiendo desgracias laborales, preguntándonos qué haremos el finde. No sé, igual, cómo funcionará eso de ver una película en tu nuevo departamento porque, lo sabés muy bien, la ecuación que nos permitió titularnos “relación especial” incluía a Noemí mirando la peli con nosotros (Por cierto, mandale un beso grande, que ella también cumple hoy años de madre) aunque calculo que te irá a visitar, o la tendremos que ir a visitar a ella.

Criaturita, compañera de aventuras orientales, escritora, periodista, cinéfila, madre de todos los vicios buenos, tenés 24 horas para festejar tu existencia, aprovechalas al máximo. Quiero que salgas a rodar por las ¿colinas? riendo en forma histérica, abrazando una almohada, pensando que la almohada soy yo y, por favor, sacá muchas fotos. O no, si preferís el anonimato pero soplá las velitas y no le cuentes a nadie los tres deseos, ponete contenta porque tenés tres, ya que por estos lares sería uno solo. Te quiero coloquia, feliz cumple.

P.D. foto sacada en la cena festejo por la graduación de la Lic. Lila, vaya uno a saber de qué nos estaremos riendo.

sábado, 24 de julio de 2010

Una de inodoros e internet.





Segunda actualización del fin de semana. Anoche terminé acostándome tardísimo después de mirar dos películas en casa, haber comido pizza y saludar a los invitados de sábado a la noche de uno de mis cohabitantes. A la tarde había ido a la biblioteca para dejar descansar a mi conexión en casa. No sé si les habré contado ya pero la internet en Nueva Zelanda es generalmente bastante mala. No se imaginan la cantidad de gente que sigue utilizando Dial Up para conectarse, además, la banda ancha, sea por DSL o cablemódem, es limitada, es decir que el proveedor de internet te permite utilizar una cantidad de datos limitados en el mes, si te pasás de esos datos, te cobran exceso de uso. Para nosotros es impensado esto de tener cablemódem limitado, lo único limitado puede ser la velocidad de carga y descarga de datos a la red en sí, pero que si usás mucho internet que te cobren de más, es un poco ridículo, acá pasa. Generalmente la gente compra entre 1gb hasta 20 gb por mes, aunque haya planes por hasta 200 gb. Esta limitación tiene que ver con que el país es un archipiélago y existe un solo cable que conecta a toda la red neozelandesa con la red australiana. El cable está sumergido en el mar de Tasmania por 2.000 km. Suena un poco loco, pero es verdad. Toda el cableado de internet de Nueva Zelanda depende de esa conexión con Australia, excepto por las conexiones satelitales, claro, que son las menos.

Había prometido hace un tiempo, no sé si por aquí o en algún mail, que iba a subir fotos de la casa donde vivo. Promesa cumplida. Iré subiendo fotos del living, el vestíbulo, la escalera, la cocina, mi cuarto, no saqué del baño ni de la parte de afuera de la casa porque no tenía ganas, sobretodo de morirme de frío encontrando un ángulo bueno pero seguramente a la brevedad tendrán alguna por el estilo. Una particularidad de las casas neozelandesas es la división entre toilette y bathroom. El inodoro se encuentra en una habitación separada del lavabo y la ducha. Incluso, en mí casa tenemos una tina con lavabo en un cuarto de baño, en otro tenemos una ducha sin pileta para lavarse las manos y en el toilette sólo hay un inodoro. Demás está aclarar que no existe el bidet en una casa común. Lo que nos había sorprendido a Fabs y a mí es que el cuarto del inodoro no tiene lugar para lavarse las manos, uno está obligado a irse a otra habitación para hacerlo, donde puede haber una persona duchándose. Todavía no encontré explicación lógica para esto, es una especie de convención arquitectónica de la región, supongo que para que la gente sepa si realmente te lavás las manos después de tocarte el pipí o el totó.

Hace poco fue el cumpleaños de mi señora madre, 25 años de nuevo, gracias a los agujeros negros que había en resistencia en los 80 y en Buenos Aires en los 70, se las arregló para tener hijos de 35, 28 y 24. Somos una familia muy especial.

Actualización cortita, sin demasiadas novedades ni cosas para contar, se vendrá otra esta semana para el cumpleaños de Doña Laura Cecilia.

Saludos,

Ale.

viernes, 23 de julio de 2010

Feliz Día





Para empezar, sí, ya sé, faltan fotos con José, Ed, Betina, Euge, Ben, Pachi, Meli, Gus, Flor, Silvina, La Negra, las colombianas, Belén, los Latam, la gente de MS, Yue, la gente de la facu, Lau J, los tíos, la gente de NZ; hay dos personas que no deberían estar en el post PERO, vamos, los que leen el blog están y los demás los mantengo en mi cabeza y corazón. Por eso, mis más afectuosos, indecorosos-pero-muy-adecuados abrazos ¡Feliz día atrasado! Tanto los querré que por economía fotografil expuse la foto del cumple de Juan en la que parece que un carancho anidó en mi cabeza al tiempo que dos gremblins luchaban por nacer de mis cachetes, qué fuerteeeee ¡Gracias por los mensajitos! Fue como asistir a mi velorio en vida pero por alguna extraña razón, estuvo bueno.

Una vez más dejé abandonado el blog por demasiado tiempo, existen dos principales motivos: uno trata de hacer lo suficientemente extensivo cada post para que valga la pena leerlo, contar las novedades, hacerlo entretenido y amén de la falta de reparo que pongo en la redacción, lleva tiempo que no necesariamente tengo. El segundo motivo es que mi vida se ha vuelto bastante rutinaria, entonces, carezco de anécdotas noticiables. Les puedo contar a qué hora me levanto o que la semana que viene entro a trabajar a las 9 de la mañana que es un nuevo horario para mí (venía haciendo los turnos de 8:30 a 5:00 y de 10:30 a 7:00) pero el trabajo sigue siendo lo mismo día tras día, hora tras hora. Generalmente me pongo metas en el día, por ejemplo, cuando llego sé que tengo un break 120 minutos más tarde, por lo que me invito a sobrevivir las primeras dos horas, permitiéndome pensar en renunciar luego. Una vez que pasan las dos horas, vuelvo a plantearme la misma meta hasta el almuerzo, luego hasta el break de media tarde y hasta el horario de salida. Me funciona el “trabajá 2 horas” en vez de “lo que queda del contrato” aunque en definitiva sepa que no voy a renunciar hasta el final. Si odian, luego no les molesta, luego les divierte, luego vuelven a odiar su trabajo, es un buen remedio.

Dos únicos cambios en la siempre rutinaria existencia cantabriana son la visita de Neil desde Auckland con quien fui a tomar una cerveza ayer, gastando el 35% de mi presupuesto en entretenimiento que me permitiré esta semana, la noche de Fish and Chips con Taffy & Caroline, compañeras de trabajo que acaba de terminar y la noche de Cheese and Wine que tuve el viernes pasado. Esto de los asaltos en mi casa es un negoción. Yo pongo el lugar, porque no tengo auto, junto con alguna coca o botella de vino e invito a que traigan consigo las delikatessen que se les antoje pero la gente es exagerada y, así, siempre termino quedándome con alguna botella de vino, galletitas, chips, bocadillos, entre otros que luego puedo compartir con mis queridos amiguillos backpackers que andan comiendo arroz y fideos como yo cuando los que pagan son ellos. Así van pasando las semanas que me acercan a Wellington temporal y económicamente. Gente que llega a la casa, gente que se va, bastante tranquilidad luego de soportar 8 horas a gente en todo su derecho gritarme porque la empresa facturó ítems en forma errónea o, para cambiar la rutina me gritan porque no les funciona internet, el teléfono o la tv, gritos que se agudizan al explicarles con serenidad que en realidad tienen que gritarle al técnico pues a mí me pagan sólo para que los clientes me griten debido a la facturación. Es la misma serenidad con la que le respondo al manager la pregunta de ¿cuántas encuestas terminaste hoy? Aclarándome que la semana que viene hay un concurso con premios para los que más encuestas hayan hecho. Tres, contesto con una humilde sonrisa mientras pienso muy para mis adentros dónde puede meterse el chocolate que va a rifar entre los infelices que hayan hecho 5. Si tan sólo hubiese un incentivo un poco más jugoso, no sé, un dólar por encuesta, ahí la cosa cambiaría, cada cliente tendría que pasarla antes de cualquier trámite; es decir, el servicio sería una porquería pero ya lo es y tendrían encuestas para repartir, funcionaría una política de “no survey, no service” que a veces pareciera ser que es lo único que les interesa.

En fin, prometo otro post este fin de semana.

Saludos sureños.

Alejijou.

viernes, 9 de julio de 2010

Sábado.



Los chicos no vinieron a Christchurch este fin de semana porque trabajaban hoy sábado y yo trabajo el domingo. Pero, para compensar, un muy buen amigo de Auckland, Robbie, está en la ciudad visitando a su familia. Yo siempre con mucha suerte en el timing.

Es sábado a la mañana por estos lares, como vengo levantándome bastante temprano todos los días no pude evitar irme a dormir a las 12 ayer y abrir los ojos a las 8:30. Como dirían muchos… tristi… con i. No obstante, el día está hermoso y es por eso que decidí encerrarme en casa a escribir un post. Ayer hubo fiesta en casa, mi queridísimo compañero de habitación Takeshi AKA “Soly Soly”, invitó a la mitad de la comunidad japonesa de la ciudad a casa, cosa que a mí no me molesta en lo absoluto, con una particular excepción, que los ponjas estén en mí habitación a las carcajadas histéricas. En fin, la mayoría tenía 20 años, así que los miré como con nostalgia (porque yo también fui japonés y tuve 20 años alguna vez). Para distraerme me fui a comer con un amigo y al volver ya se habían ido todos.

En el trabajo la paso bien, después la paso mal, después no me importa, después me importa de nuevo, después la paso bien, después la paso mal y al final se termina el día y me tengo que ir; en definitiva, igual a casi todo trabajo que tuve en mi vida. Lo particular de esta semana es que tuve mi primera evaluación laboral en la que me saqué un 100%. Para un ñoño como yo, aunque el trabajo me importe poco menos que nada, está bueno que te digan que servís.

Hace poquito terminé de leer la novela que me regaló mamá para el viaje, la cual venía posponiendo por estar escrita en castellano pero terminó gustándome mucho y le da un toque especial que tenga una dedicatoria del autor con mi nombre. Ahora me sumergí en otra, de Saramago, que una vez muerto cobra una importancia magistral, como todo artista. Es un préstamo de Fede que a su vez la recibió como préstamo de una-chica-uruguaya-que-ahora-no-está-más-en-cristoiglesia, motivo por el cual debo terminarla prontito, para que se devuelva en tiempo y forma.

La comida basura acá es muy barata, así que vengo regio con la planificación económica, tengo un presupuesto de supermercado, un presupuesto de alquiler, un presupuesto de entretenimiento/varios y el resto se va todo al fondo Wellington, mis ahorros para vivir tranquilísimo en la capital. Lo único que me preocupa es que me tengo que comprar zapatillas y algunas prendas de ropa hace como 3 meses pero el cocodrilo en mi bolsillo, que ladra – porque es bilingüe- me lo prohíbe. Ya domaré a la bestia. Es una buena excusa para decir que no a invitaciones de gente del trabajo. Yo tengo un récord en rechazar invitaciones de compañeros laborales, tanto en Buenos Aires como en Auckland. Al principio me molestaba en inventar excusas hasta que un día se me terminaron las ideas y fui sincero “paso 9 horas al día con ustedes, me caen genial pero prefiero pasar las horas que me quedan en la semana con gente que no veo tanto como mi almohada, mis amigos, mi familia, el reflejo en el espejo”. A veces la gente no se lo toma tan bien y es por eso que “sorry, can´t afford to do that. I´m a south american backpacker.” viene como anillo al dedo. Algunos objetan la respuesta porque ganan exactamente el mismo sueldo que yo pero yo tengo que seguir viajando.

Bueno, eso es todo por ahora, voy a tratar de subir fotos pero no sé cómo funcionará el blog cuando lo intente así que no les prometo nada. Por ahora, serán fotos de la isla norte o Wellington.

miércoles, 30 de junio de 2010

Vuela vuela.

No tiene sentido el título, desde ya se los aclaro. Heme aquí, vivito y coleando, con, finalmente, algo de dinero en el banco y a un día de terminar mi segunda semana en Telstra Clear pero abandonado de nuevo. Los chicos consiguieron trabajo en un pueblito a 50 kilómetros de Christchurch, cerca de Ashburton. Me llamaron para decírmelo el domingo pasado así que vuelvo a estar solito en una ciudad por tres meses, con una simple pero notable diferencia: estamos a 50 km, es decir, a una horita de distancia en tutú.

El training fue pesado, el trabajo no es de lo mejor pero conocí a dos chicas que me caen muy bien, Taffy, de Zimbabwe, y Lucy, de Inglaterra. Somos los tres extranjeros del grupo y solemos matarnos de risa antes y después del trabajo. Nuestra entrenadora es una chica de Manchester, al igual que nuestro manager, el manager del manager, etc. Básicamente es un cultivo de ingleses en el extranjero. Somos los representantes de InHome, un servicio que incluye internet, teléfono y televisión satelital. Nos encargamos de la facturación y todo lo relacionado con atención al cliente. Lucy y Taffy detestan el trabajo por lo que seguramente lo dejen antes de terminar el contrato, yo, estoy bastante bien con él.

Además del curro, tengo una casa nueva que me sale muy barata y está a dos cuadras de la oficina, dato no menor pues me deja dormir 15 minutos extra todas las mañanas. Comparto mi habitación con una sola persona, Takeshi, de Japón, que pide perdón cada vez que se mueve, habla o respira. Es un poco molesto levantarse a la mañana y que el ponja ya empiece “soly, soly, soly” cuando uno no entiende por qué está diciendo “sorry” pero bueno, es mejor eso a que me toque dormir en un cuarto con alguien oloroso y maleducado, como le tocó al pobre japonés. El dueño de la casa parece Ned Flanders, con una eterna sonrisa y las fracesillas ñoñas, incluso el tono de voz de maestra jardinera pero es un buen tipo. El vecino, que está loco, también es un buen tipo. La casa es gélida pero muy bonita. Como todas las casas en este querido país no tiene buena aislación ni calefacción, incluso la canadiense que vive acá se queja del frío que hace por este motivo pero nada que una frasada o duvet extra no solucionen.

Tengo muchas ganas de que sea octubre, para estar en Wellington esperando la llegada de mi hermanita, que todavía no me confirmó cuándo cuernos vendrá e irme con ella a alguna isla como Fiji o Samoa un par de días (existen muy buenas promociones para hacerlo).

No tengo realmente nada más para decir pero quería escribir el blog antes de que mi familia y amigos manden una denuncia por desaparición de persona.

Un abrazo grande,

Alej.

jueves, 17 de junio de 2010

Uno se cree...

Que lo mató el tiempo y la ausencia pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Estaba a punto de empezar a escribir el blog mientras escuchaba a la negra Sosa cantar “aquellas pequeñas cosas” junto a Joan Manuel Serrat y fue demasiado tentador robarme unas palabritas. Para quienes son lo suficientemente susanescos como para preguntar si era en vivo, les contesto que sí, porque Mercedes Sosa realmente no se murió, se vino a hacer una working holiday a NZ y trabaja de moza en un cantobar. Cuando la gente se empieza a ir, agarra el micrófono.

Día de locos, DE LOCOS, se los aclaro con caps así me comprenden. Me levanté más temprano para poder hacer las cosas del hostel a tiempo e irme para mi assessment centre en Madison a las 11:30 de la mañana. Tenía agendada una segunda entrevista a las 2 de la tarde en Ryan Consulting pero me llamaron a la 1 para decirme si la podíamos pasar para el lunes ¿Qué le decimos a Ryan consulting? CHUPALA ¿por qué? Porque un servidor ya tiene trabajo en Telstra Clear hasta septiembre vía Madison Recruitment. Queremos a Madison y a sus recruiters como si fueran familia.

El assessment centre fue extrañísimo, nos hicieron presentarnos, decir de dónde venimos, qué queremos de la vida y a qué país alentamos en el mundial de football. Hasta ahí era una entrevista grupal convencional pero luego nos dividieron en dos grupos de 4 personas para hacer una torre con vasos de plástico, pajitas y cinta adhesiva. Supongo que es una técnica revolucionaria para seleccionar al mejor team porque el mío ganó y tengo el trabajo, así que es realmente muy buena.

Voy a tener plata, gente. No se imaginan lo bello que es este sentimiento. Ahora que ya tengo el trabajo les puedo decir que me quedan 250 dólares y que viví con 100 mangos casi durante un mes. Sí, 100 dólares de NZ durante un mes, eso es como 300 pesos argentinos. Es sólo una fracción de mi sueldo de ahora en más así que si sigo cagándome de hambre puedo ahorrar mucha plata pero como que no está bueno cagarse de hambre, no voy a ahorrar mucha plata pero voy a ahorrar. Además ya tengo las técnicas y el conocimiento necesario para saber cómo administrar la plata para que se estire como chicle.

Ayer conocimos a un pibe argentino que vive acá hace 3 años, se llama Lucas. El pibe nos escuchó hablar en castellano y después nos dio charla como media hora antes de pedirme el correo electrónico para mandarme tips que hay que tener en cuenta en la isla sur para buscar trabajo. Copado el tipo.

Bueno, estoy eufórico, no sé si se nota en las palabras o en la falta de cohesión entre los párrafos pero bueno, es una felicidad muy grande. De pronto vuelvo a una oficina, a una empresa multinacional, a un contrato por tiempo determinado que me permite hacer mi vida alrededor de él, está bueno. Ahora ya puedo relajarme.

Abrazos,

Alejito.